El camping

Érase una vez un castillo feudal, un castillo un poco… misterioso, en el que las luces se encienden y se apagan solas por la noche.

Este castillo domina todo el valle. A sus pies, el pueblo lo mira alzando la cabeza. Para alcanzarlo, hay que recorrer unos caminos empinados, pero la recompensa está a la altura.

Un vistazo a los alrededores, el color de la piedra, las vistas de los tejados del pueblo y, llegado muchos cientos de años después, un pequeño y bonito camping escondido debajo del castillo, y este bonito camping, ¡somos nosotros! :)